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Despierto a la mañana siguiente algo desorientada. ¿Dónde estoy?.... ¡Oh, sí, el hotel! Después del concierto fui con Sandra a tomar una copa, hablamos del concierto y de cómo nos sentíamos después de verle en directo.

Aún sigo en una nube tras la noche de ayer. Si ya me gustaba como cantante, después de haber cruzado un par de palabras con él y comprobar lo atento y cariñoso que es, aún me gusta más. Me revuelvo en la cama, feliz, rememorando los sucesos de anoche. Me levanto y me meto en la ducha, para acabar de despertarme. Son las diez de la mañana. Pensaba que sería más tarde. Me visto con algo informal, cojo mi bolso y salgo de la habitación. El desayuno es hasta las once y media, creo. Entro en el ascensor para bajar al comedor y, cuando las puertas están a punto de cerrarse oigo como alguien grita “¡Espera!” y una mano detiene las puertas antes de que éstas se cierren. Las puertas vuelven a abrirse y me quedo atónita ante lo que mis ojos ven delante de mí.

-Buenos días.  Pablo Alborán entra en el ascensor con una sonrisa dibujada en su cara y a mí me tiembla hasta la última pestaña ¿Pablo? Anda adormilado, muy amuermado diría yo. Me río por dentro a pesar de lo nerviosa que me siento.

-Er… Sí. Frunce el ceño algo confuso.

-¿Te alojas en este hotel? Mi voz es casi un susurro. ¡Oh, por favor, qué pregunta más estúpida! Pues claro que se aloja en este hotel. Ariadna, ¡eres imbécil!

-Sí. Sigue medio dormido, pero está tan tremendamente sexy con esa carita. ¡Dios mío Ariadna, que son las diez de la mañana, deja de pensar en cosas sexys!

-Qué casualidad… -Murmuro finalmente. Anoche estuve en tu concierto.

-¡Oh! –Pablo se sorprende.- Gracias por venir. Me sonríe.

-Oye, ¿te hace un café? Oso preguntar. ¿En serio he dicho yo eso?  Pablo me mira entre desconcertado y sorprendido, parpadeando unas cuantas veces seguidas. ¿Me he pasado?

-Será un placer. Sonríe divertido mientras me mira. Le sonrío de vuelta, y esta es toda nuestra conversación en el ascensor.

Entramos en el comedor del hotel, el cual está bastante vacío para ser las diez de la mañana, y nos sentamos en una de las tantas mesas libres. El desayuno del hotel es bufet libre, así que cada uno se levanta por su cuenta para escoger lo que le gustaría desayunar. Me siento en la mesa yo primera, pero me espero a que llegue para empezar con mi desayuno. ¡Caray! Es una situación un poco incómoda… No había pensado en eso. Pablo llega a la mesa y se vuelve a sentar delante de mí. Me sonríe y empieza con su desayuno, así que yo hago lo mismo.

-Así que, cuéntame Pablo interrumpe el hilo de mis pensamientos.- ¿Qué te pareció el concierto de anoche?

-Fue… especial. No sale nada más de mí. ¿Qué voy a decirle?

-¿Especial? Alza ambas cejas, en sorpresa.

-Sí, al menos para mí. Era la primera vez que te veía en persona y no te imaginas lo nerviosa que estaba. Tenía muchas ganas y… Sinceramente, superaste con creces todas mis expectativas.

-Vaya… me halaga oír eso. Aún se me hace un poco extraña esta situación, supongo que tendré que habituarme.

-¿A que te inviten a cafés? Me río.

-Sí, a eso también. Se une a mi risa. La verdad es que me has pillado desprevenido, no me había ocurrido nunca.

-Bueno… Siempre dices que eres un chico normal que se dedica a lo que le gusta, la música, pese al hecho de ser conocido, así que… Si fueras un chico normal, te hubiese invitado a café, y eso es lo que he hecho. Le sonrío orgullosa.

-Me gusta ese razonamiento.



-¡Azahara!, ¡Azahara, el teléfono! Dejo de escribir al oír la voz de mi madre llamarme. Al segundo, oigo como entra en mi  habitación y me tiende el teléfono.

-¿Quién es?, pregunto antes de llevármelo al oído. Mi madre se encoge de hombros e
inicia el camino a la inversa que acaba de hacer. ¿Si?

-Azahara, cariño, responde Miriam, una de mis amigas alboranistas. Sonrío al oír su voz y giro la silla para volver la vista a mi escritorio.




-¡Hola Miriam! Contesto animadamente. ¿Cómo estás? ¡Hace mucho que no te veo!

-Bien, bien. Todo sigue igual que siempre. Te llamaba por el tema de las entradas del concierto de Pablo. ¿Vas a venir, no?

-¡Claro que sí! ¡No me lo perdería por nada del mundo! Después de tanto tiempo ansiando este momento…

-¿Vas a venir a todos los conciertos? Las chicas y yo ya estamos planeando todo el recorrido.

-¿Recorrido? ¿Pero dónde queréis ir? No sé si mis padres...

-Azahara, cielo, que tienes 21 añitos ya... que no tienes que pedirle permiso a nadie para salir.

-Ya pero... ya sabes como son...

-Bueno, mira, yo te cojo las entradas y tú convences a tus padres. Y si no, pues te escapas.

-Sabes que no puedo hacer eso… Ya me gustaría, ya.

-Entonces qué, ¿no vienes?

-¡No! Claro que sí, me muero de ganas. Es sólo que… no sé cómo plantearlo

-Déjalo caer. Si ves que no pillan la indirecta diles que te vas a los conciertos. Pero no lo preguntes, afírmalo. Si te ven dudar puede que te coaccionen para que no vayas.

-No sé… Es complicado

-No lo es. Algún día tendrás que plantarles cara Azahara, no puedes estar así de cohibida toda tu vida.

-Está bien, cógelas entonces. Te las pago mañana mismo, le digo intentando parecer convencida. -Pero a ver, cuéntame qué tenéis pensado, porque no nos vamos a pasar todo el verano de gira.

-¿Y quién te dice a ti que no? Vamos a seguir a Pablo hasta que se canse de nosotras.

-¡Si hombre! Que no quiero que me coja manía. Al final me va a odiar.

-Mejor, me dice entre risas. Ya sabes que del amor al odio...

-Anda boba, cuéntame, ¿Dónde tenéis pensado ir, y cómo?

-El primer concierto es en Madrid. Es un viernes, así que no creo que tengas inconvenientes para poder ir. Después nos iremos para el sur, Sevilla, Málaga, Córdoba… Seguiremos por Murcia y después Valencia.

-¿Pero a tantos conciertos vamos a ir?

-¡Esto es solo el principio!



-Estás loca… Nos va a pillar manía, ya verás.

-Mira Azahara, después de pasarme todo el año ahorrando para esto... no pienso escatimar en nada, ¿eh? Tengo el coche listo, y además, en algunas ciudades tenemos casa, ya sabes...

-Si ya sabes que por el dinero no es...

-Pues entonces no hay más que hablar. Esta chica...es de lo que no hay. -Por cierto, ¿Cómo va tu novela? 
¿Hoy subes capítulo?, me pregunta intrigada.

-¿Tú también la lees? ¡No me habías dicho nada! Pues precisamente estaba escribiendo...

-¿En serio?

-Sí, pero no me convence.

-¿Por qué?

-Porque soy una ilusa… Pablo nunca se sentiría atraído por alguien como yo. Claro que tampoco soy yo la persona reflejada en esa novela…

-No digas eso mujer. Tienes que dejarte ir, ser tu misma y no depender de las decisiones de los demás. Debes empezar a tomar tus propias decisiones, porque tú quieras, no porque te coman la cabeza. Deja de lado la timidez, ya sabes lo que se dice: quien tiene vergüenza, ni come ni almuerza.

-Si llevas razón, pero no es tan fácil.

-Pues mira, más razón para que te vengas a todos los conciertos. Conmigo, se te quita la tontería en un par de días. Vamos, te voy a espabilar.

-No hagas que me arrepienta… Ambas estallamos en una carcajada.

-Si es que mira que tengo el ejemplo perfecto de lo que querría ser a mi lado, ¿eh? Mi hermana es exactamente contraria a mí. Pero no se me ha pegado nada... Nadie diría que somos hermanas si el ADN no lo verificara...



-Eso es porque todavía sigues en el huevo, y aunque le das golpecitos para salir, la cáscara a toquecitos no se rompe...

-Lo sé... lo sé... poco a poco Miriam, poco a poco.

-Bueno y volviendo al tema, ¿qué va a pasar el próximo capítulo?, insiste.

-Pero mira que eres, ¿eh?, tendrás que esperar a que lo suba, no intentes persuadirme...

-¡Venga, vamos, Azahara! ¿Ni siquiera una pista?

-Ah, ah, no. Sino pierde la gracia.

-¿Cuándo estemos de viaje también me vas a negar saber lo que escribes? Me pregunta algo mosqueada.

-Cuando estemos de viaje no creo que tenga tiempo a escribir.

-Conociéndote, seguro que sacas tiempo de debajo de las piedras.

-Bueno, vale, sí, tienes razón.

-Entonces… ¿Hay pista?

-¡No, he dicho que no!

-Va, Azahara… Sé que lo estás deseando.

-¿No has dicho que tome mis propias decisiones y no me deje influenciar por los demás? Pues ahí va mi decisión: no habrá capítulo hasta que no lo cuelgue en el blog.

2 comentarios:

  1. Esta historia promete...tiene muy buena pinta...y me estoy empezando a enganchar!!! Seguid así chicas! ;-) (@criis92ecdl)

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  2. Ahh creo q ya entendi, Azahara es quien esta escribiendo la historia de Ariadna, no?? Y al mismo tiempo ella es Alboronista, PuesNaiara, esta historia creo q es un reflejo a tu vida cielo tu eres escritora, q escribes y seres alboronista tb, bueno mas o menos, me gustara lo se, sigue asi, soy @luz_alboran Te quiero preciosa

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